jueves, 22 de enero de 2009

La carne nieva

vestida de perla

y los rostros se cubren de gases.

Las platas adornan.

El cuero gime.

La voz se quema en el patio

de las benedictinas.

El suelo baila.

La paz es hueca.

Dentro de su humo

se gesta un diablo sereno.

La fruta cuelga.

Los trozos del cielo

vuelan por el aire.

La piel se esparce

luciendo su hueso.

Y en los aljibes de la limosna

un gato masca las grises monedas

y el enterrador husmea

la ventana de tierra.

La calle resbala

desde la montaña

y el enjambre del verde

descubre su panza.

La paz es hueca

la paz es falsa.

Dentro de su humo

se engendra un diablo

se carcome el topo

se infarta el pájaro.

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